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Real Decreto 299/2016, de 22 de julio, sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a campos electromagnéticos

Muchas de las actividades llevadas a cabo en los lugares de trabajo incluidos el uso de los equipos eléctricos generan campos electromagnéticos.

En la mayoría de los lugares de trabajo los niveles de exposición son muy bajos y no dan lugar a riesgos para los trabajadores. Incluso aunque se generen campos fuertes, suelen reducirse rápidamente con la distancia. Además, puesto que los campos se generan en su mayoría eléctricamente, desaparecen en el momento en el que se desconecta la corriente.

Con el fin de garantizar la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores frente a los riesgos relacionados con la exposición a campos electromagnéticos, recientemente se ha publicado el Real Decreto 299/2016, de 22 de julio, con entrada en vigor el pasado día 30 de julio.

Es una más de las manifestaciones del artículos 6 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que concretan los aspectos más técnicos de las medidas preventivas, en esta ocasión frente a los campos electromagnéticos, regulados previamente por la Directiva 2013/35/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013, a la que el Real Decreto transpone al derecho español

El objetivo del mismo es establecer las disposiciones mínimas para la protección de los trabajadores de los riesgos para la salud y su seguridad derivados o que puedan derivarse de la exposición a campos electromagnéticos durante su trabajo.

Se consideran campos electromagnéticos los campos eléctricos estáticos, los campos magnéticos estáticos y los campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos variables en el tiempo, con frecuencias comprendidas entre 0 Hz y 300 GHz.

Queda pendiente la publicación de una Guía que permita su aplicación de manera sencilla, no obstante como resumen:

  • Establece, entre otros aspectos, los valores límite de exposición y los valores que dan lugar a una acción.
  • La norma regula los riesgos debidos a los efectos biofísicos directos e indirectos conocidos y causados por los campos electromagnéticos, pero no aborda los posibles efectos a largo plazo, ya que actualmente no existen datos científicos comprobados que establezcan un nexo causal, ni los riesgos derivados del contacto con conductores en tensión.
  • OBLIGA AL EMPRESARIO A ELABORAR Y APLICAR un plan de acción que incluya medidas técnicas y/o de organización para evitar que la exposición supere determinados valores límite y cuáles son estos, así como una evaluación y mediciones de los niveles de los campos electromagnéticos a que estén expuestos los trabajadores y los derechos de estos en este ámbito.

 

En cumplimiento de la Ley 31/1995 de PRL, los riesgos derivados de la exposición a campos electromagnéticos, previamente identificados en la evaluación de riesgos, deberán eliminarse en su origen o reducirse al nivel más bajo posible

Como consecuencia, aquellos talleres en los que se realicen operaciones eléctricas, deben cumplir con sus requerimientos. Es necesario que las empresas determinen si le es de aplicación a cada una en concreto, en función de las operaciones que se realicen en ella.

La normativa es de aplicación en el sector del automóvil, cuando se dispone de los siguientes equipos calentadores de inducción usados en un taller de reparación de carrocería, equipos manuales de soldadura por puntos, cargadores de batería industriales, etc. por lo tanto, resulta de aplicación en las empresas del sector

Los equipos de soldadura por puntos y los calentadores de inducción emplean altas intensidades de corriente y los trabajadores suelen mantenerlos próximos a su cuerpo durante su empleo

Los equipos manuales de soldadura por puntos y los calentadores de inducción pueden representar un peligro debido a los campos magnéticos intensos variables con el tiempo producidos por las grandes corrientes eléctricas que se emplean para soldar o calentar el metal.

En los casos en los que se fabriquen vehículos soldando paneles es frecuente realizar estas soldaduras por puntos. Los equipos manuales de soldadura por puntos se componen de una pistola de soldar conectada a una unidad de control que aloja sistemas eléctricos y de refrigeración y dado que las pistolas de soldadura se sostienen con la mano, cerca del cuerpo, pueden darse exposiciones al campo magnético recibidas por los operarios

Durante la misión o reparación de los vehículos, suele suceder que, a causa de la corrosión, los trabajadores tengan que calentar componentes metálicos para poder desmontarlos. Los calentadores de inducción se componen de una bobina electromagnética a la que se comunica una corriente alterna de baja frecuencia. El campo magnético producido alrededor de la bobina induce corrientes eléctricas, llamadas «de Foucault», en el objeto deseado, y la resistencia a dichas corrientes hace que el objeto se caliente.

Con relación a los calentadores de inducción, los operarios que los utilizan en general no están expuestos a campos electromagnéticos por encima de los valores límites, porque los elementos calefactores se mantienen a suficiente distancia de sus manos y del cuerpo durante la operación de calentamiento.

 

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